Creo que fue en octubre de 2007 cuando asistí a mi primera reunión de intercambio entre fotógrafos y modelos. En aquella época las llamábamos quedadas (KDDs) y en ella conocí a grandes fotógrafos y modelos, algunos profesionales, otros amateurs… Pero fue mi “gran salto” al mundo de la fotografía. No es que no hubiera hecho fotos antes, es que lo que saqué de aquel día de fotógrafos como Sergio Pereira o Antonio Montes y de modelos como Luisina Gomis o Aitana Pérez fueron las bases de mi trayectoria como fotógrafo.

De aquel día por Benidorm (España) saqué muy buenos amigos y mucha experiencia. Y aprendí. Aprendí mucho. Aún recuerdo todo lo que se me pasó por la cabeza cuando Antonio Montes y yo le hicimos la misma (o eso creía) foto a Luisina en el puerto y el resultado era terriblemente diferente. También recuerdo la paciencia que tuvo Sergio conmigo por la tarde… y la escenita a ultima hora con un policía que ahora no viene al caso.

Ahora se ha perdido un poco aquel ambiente “de buscadores de oro” de hace 10 años, las KDDs han evolucionado y ahora lo habitual son los Workshops (talleres) o los Fotowalks (paseos fotográficos). Reuniones de fotógrafos en las que un fotógrafo enseña al resto.

No nos engañemos, como he dicho anteriormente, no se aprende únicamente del “profesor”, sino que aprendes de cada uno de tus compañeros. Son reuniones en las que se habla mucho, en las que se mezclan las cámaras enseñando configuraciones, encuadres….

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Es la realidad: hoy en día, o aprendes o mueres. No puedes estancarte. No puedes decir “hace diez años aprendí” y quedarte ahí. Estas muerto.

Como fotógrafo, especialmente si eres profesional, es nuestro deber garantizar que nuestros conocimientos están siempre a la última, que estamos en constante mejora y que somos capaces de salir de nuestra zona de confort cuando la ocasión lo requiere.

Motivos para asistir a un Workshop o a un seminario:

  • Compartir: Asistir a un workshop con personas que comparten tu afición te permite la oportunidad no sólo aumentar tu red de contactos, sino de interactuar con otras personas que comparten tu misma pasión. Puedes sacar tu lado friki sin parecer raro.
  • Mejorar: Cada año más y más personas se compran una cámara réflex con la intención de demostrar al mundo que hacen grandes fotografías. Si quieres destacar no te queda más remedio que mejorar, que ser mejor que miles. Sobre todo si eres profesional, es algo sumamente importante. Si el primo del cliente acaba haciendo las fotos con su móvil, es que algo estás haciendo mal.
  • Ampliar tu curriculum: Puedes crearte una gran marca y una gran campaña mediática a tu alrededor. Incluso muchas veces es suficiente eso para convertirte en “famosillo” sin ser un buen fotógrafo. Pero si algo tienen los fotógrafos realmente buenos es un curriculum profesional impecable, lleno de cursos, talleres, seminarios… en los que han ido bebiendo de otros grandes fotógrafos, posiblemente desconocidos, pero que los han forjado tal cual son ahora.
  • Revivir tu pasión: no te preocupes. Todos hemos pasado por épocas de agotamiento fotográfico. Bien sea por un estancamiento creativo o por realizar 10 bodas el último mes. Son ciclos por los que todos los fotógrafos pasamos. Una de las mejores formas de sobrevivir a estos baches es asistir a uno de estos talleres donde la forma de ver de otro fotógrafo, o una nueva técnica, o un estilo de fotografía que no es el habitual harán que vuelvas a sentir esa llama dentro de ti.

Pero claro, también hay cosas que deberías tener en cuenta:

  • El profesor: da igual si consideras que el fotógrafo que imparte la clase no está a tu nivel en lineas generales. Tal vez vaya a explicar unas técnicas o un tipo de fotografía que no son tu punto fuerte. Pero ojo, eso no significa que cualquier fotógrafo es un buen profesor. Si es un mal fotógrafo posiblemente no tenga nada que enseñar. E incluso siendo bueno, es posible que no sea capaz de transmitir correctamente sus enseñanzas.
  • El número de asistentes: está claro que cuanta más gente haya más contactos podrás hacer, pero esto también significa que todo será más desorganizado y que el profesor no podrá atender correctamente las dudas de todos.
  • El patrocinador: Si el curso o taller al que asistes está patrocinado, asegúrate de que vas a aprender algo y que no se trata simplemente de intentar venderte su último producto.
  • El diploma: si es un taller de un fotógrafo reconocido, o si has pagado bastante dinero, no dudes en pedir un diploma o una acreditación de que has hecho el curso. Estás invirtiendo dinero en tu formación y estás en tu derecho de tener alguna prueba de ello.
  • La experiencia previa: muy posiblemente el fotógrafo ya haya realizado talleres con anterioridad. De ser así, conviene investigar un poco para saber qué opina la gente que ya ha estado en sus talleres.  Obviamente una mala critica no significa mucho (para gustos los colores), pero cuando hay muchas…

Ten cuidado con convertirte en un adicto. No por asistir a todos los talleres te vas a convertir en un mejor fotógrafo. Pasa como con el baile. Tu puedes ir a clases de salsa a bailar y en clase hacerlo todo bien… pero si no sales a bailar por tu cuenta, con gente desconocida, a tener que ir definiendo la coreografía conforme bailas… no sabes bailar. La práctica hace al maestro y el encontrarte solo ante dificultades va a ser lo que te haga utilizar lo aprendido durante los talleres.