Tanto para fotógrafos profesionales como para los aficionados, estas fotografías ofrecen muchas opciones ya que es imposible sacar dos fotografías exactamente iguales.

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Equipo necesario

  • El estudio: necesitamos un lugar donde realizar la fotografía. Para esta ocasión no hace falta que sea nada demasiado grande, aunque si debemos asegurarnos de que no hayan corrientes de aire.
  • Barritas de incienso: Yo recomendaría elegir un olor de incienso que nos resulte atractivo, para trabajar a gusto, aunque también puedes simplemente coger el más barato.
  • Un fondo negro (recomendación): No es necesario, pero para aislar correctamente el humo es recomendable utilizar un fondo negro y que este se encuentre a una distancia prudencial de la barrita de incienso.
  • Un flash (o dos): necesitaremos que estén separados de la cámara y apoyarlos en algún sitio (tripode, pie, montón de libros, etc.)
  • La cámara: resulta una obviedad, pero hay que incluirla en la lista.

 

Esquema de trabajo

El siguiente esquema muestra de una manera sencilla dónde se coloca cada cosa.

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Este es el esquema de trabajo: frente a la cámara la barrita de incienso (lo que genera el humo), a la izquierda el flash, que disparará la luz contra el humo. Es posible colocar un segundo flash a la parte derecha, lo que dará otros resultados. El incienso debe estar colocado de forma más o menos vertical y sujetado en un porta-inciensos (no son caros), o en un vaso o botella, algo que aguante el peso sin caerse y no se queme cuando  le caiga la ceniza.

El flash no debe rebotar en el fondo negro, porque si lo hace se verá. El truco es que el flash apunte al humo (puedes utilizar un snot para hacerlo más sencillo) y manejar los valores de la cámara para que aisle el fondo.

Un snoot es una especie de tubo que hace que la luz de flash se concentre en un punto

 

Configuración del equipo

Llega a la configuración: El flash en modo manual con una potencia del 75%. La cámara la configuramos inicialmente a 1/160 con ISO 100. Es difícil enfocar el humo, así que es aconsejable desactivar el enfoque automático y enfocar manualmente solo una vez. Además trabajar con un número f alto dará mejores resultados. Yo suelo empezar con 8 de apertura, pero voy jugando con la apertura y la intensidad del flash hasta que consigo estar satisfecho con el brillo del humo. La mayoría de las imágenes las tomarás con diafragma de 7 a 11. Obviamente estos valores van a variar dependiendo de tu flash, tu cámara y tu objetivo.

Debes intentar no quemar ninguna parte del humo. Este tipo de imágenes ganan mucho cuando puedes apreciar el volumen generado por los distintos tipos de luces.

Y entonces, sólo se necesita un montón y un montón de fotos. El calor que emite el flash en algunos casos es suficiente por si mismo para mover el humo. Además, puedes utilizar elementos como una cuchara o un papel para dar al humo una dinámica distinta.

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Vas a ver que surgen formas distintas una y otra vez. Especialmente remolinos simétricos de aire caliente. A partir de ahora todo es fácil, solo es cuestión de cantidad, experimentación y paciencia. Yo suelo hacer cerca de 200 imágenes por sesión, de las que guardo un número indeterminado que varía entre 5 y 20 (hay que ser exigentes). Se que parece en número muy pequeño. Al no poder controlar 100% el humo, muchas fotos van directas a la basura (menos mal que vivimos en la era digital), pero las que se salvan realmente merecen la pena. No hace falta decir que es recomendado trabajar en formato RAW.

 

Juega con el humo

Tienes que ser creativo. Juegan. Cambia el flash de lugar, utiliza filtros de colores, juega con el humo con tus manos, con un tenedor… Puedes conseguir efectos increíbles  de una manera muy sencilla. Si dispones de un disparador… ni hace falta que te acerques a la cámara.

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La parte 2 del tutorial: Photoshop fumaba

Más adelante veremos como sacarle el máximo partido a estas fotos trabajando con el humo en Photoshop.