La verdad es que no todos los fotógrafos, y mucho menos los aficionados, podemos permitirnos un estudio fotográfico dedicado y en condiciones para cualquier tipo de sesión, pero muchas veces es necesario: no siempre vamos a hacer las sesiones al aire libre en sitios públicos. Sean cuales sean tus razones, esta serie de consejos te ayudarán (o eso espero) a encontrar la localización adecuada.

Consejo 1: Mantén la búsqueda

Eres fotógrafo y, como los arquitectos, aprendemos a mirar más allá de dónde miran los demás. Yo también soy arquitecto, así que lo tengo ya asumido por partida doble. Dondequiera que vayas debes mantener los ojos abiertos. En cuanto cambies la forma que tienes de mirar a tu alrededor te sorprenderás de las infinitas posibilidades con las que contamos. Encontrarás localizaciones impresionantes en los lugares más insospechados. Verás las posibilidades que tiene la lavandería de la esquina, o el vestíbulo de aquel hotel familiar, o las posibilidades de la tienda de alimentación de tu barrio. Descubrirás lo increíble que se ve al atardecer el jardín de tu vecino, la rotonda de entrada a la ciudad, las escaleras del centro comercial o la tienda de artículos de segunda mano… la lista es interminable.

Busca una gran iluminación, espacios abiertos, fondos interesantes y cosas interesantes con las que interactuar. Observa si es un lugar con mucho trafico, o con muchas personas, o si es un lugar relativamente tranquilo en el que se pueda fotografiar en paz. Usa tu imaginación para convertir esos lugares ordinarios en localizaciones extraordinarias.

Consejo 2: Siempre pide permiso

Una vez que hayas encontrado un lugar en el que te gustaría probar, asegúrate de pedir permiso antes de nada. En la medida de lo posible hay que intentar que se produzca un contacto en persona, aunque se comience mandando un email. Esto servirá para que puedas tener una impresión de los dueños y también para que les puedas vender tu mejor sonrisa. Tienes que ser en todo momento un fotógrafo educado, respetuoso y, por encima de todo, profesional. Aunque no seas profesional. Alguna vez he tenido la desgracia de encontrarme con propietarios que intentan aprovecharse de la situación de la peor manera posible: esta reunión cara a cara es posible que te ayude a evitarlos.

Si no estás seguro de quien es el dueño puedes intentar ir directamente y tocar el timbre recordando lo dicho justo en el párrafo superior. Si es algún edificio público o de alguna gran empresa… es posible que tengas que hacer muchas llamadas, solicitudes por escrito y entrevistas. La paciencia será una gran aliada en estos casos. Aunque os parezca raro, muchos dueños se alegran cuando se encuentran con un fotógrafo educado que pide permiso, informa de qué va a hacer y se muestra respetuoso, ya que normalmente tienen que lidiar con fotógrafos que se olvidan de pedir permiso. Muchas veces, aunque se traten de jardines o lugares públicos, los responsables de los mismos agradecen estar informados y, en ocasiones, incluso moverán sus hilos para hacernos la vida más fácil.

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Hay que tener en cuenta que algunos lugares, como museos o parques temáticos, tienen prohibido el realizar fotografías en su interior. Otros si lo permiten, pero no hay que olvidar pagar la entrada.

Algunos lugares cobran una tarifa por permitir fotografiar, y algunos no permiten a los fotógrafos en absoluto. Si te haces el loco y fotografías de todas formas, te puede caer una multa considerable. No vale la pena. Si pides permiso y obtienes un no como respuesta, lo mejor que puedes hacer es buscar otro sitio. Aun así, nunca está de más preguntar. La mayoría de las veces, si eres educado y profesional, vas a recibir un sí.

Consejo 3: Busca como beneficiar al dueño

Hay ocasiones en donde no tienes más remedio que pagar por utilizar una ubicación, pero en otras ocasiones esto no es así. Yo suelo hablar con los dueños, ya que tal vez podemos llegar a algún tipo de acuerdo. Una vez en un hotel la condición fue que comiéramos allí todo el equipo, otras veces me piden que cite el sitio donde he realizado la foto. En un pub irlandés la condición fue que hiciéramos la sesión mientras el bar estaba abierto… el bar se llenó de curiosos y los clientes hablaron de ello durante meses. A veces, vecinos de la propia ciudad no conocen un lugar hasta que lo descubren gracias a tus fotografías y esto beneficia al dueño del local.

Es muy probable que te encuentres con locales así, esas pequeñas joyas escondidas de tu ciudad. Estoy seguro de que el propietario estará más que contento de cederos su local de forma gratuita a cambio de la publicidad que obtendrá. Algunos sitios a veces te piden un par de fotos del local a cambio… ¿por qué no?

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Obviamente no siempre nos encontramos con dueños abiertos a este tipo de actuaciones. Una vez el dueño de un hotel me pidió pagar la habitación que pretendía utilizar más un extra por “uso especial” y, por si eso no fuera poco, pretendía que firmara un documento en el que me hacia responsable de todos los deterioros que hubieran en la habitación… sin permitirme hacer una lista de los deterioros que ya existían. Dicho de otra manera, pretendían hacerme pagar la reforma de la habitación. Naturalmente, les dije muy educadamente que no podía aceptar esas condiciones para esa sesión y que tal vez en el futuro podríamos trabajar juntos. Ellos se despidieron recordándome que muchos otros habían pagado y que su hotel había salido en videoclips de artistas de segunda (o quinta) fila. Es posible que sea cierto, también lo es que no pienso nunca aceptar unas condiciones así.

Consejo 4: Explora tus propios contactos

A veces ocurre: tal vez tienes un amigo con un bonito salón o una bonita habitación. Si le haces unas fotos, puede ser una forma bastante suave de dejar una puerta abierta para que te permita más adelante traer a otros clientes a su casa. Incluso no hace falta que le hagas unas fotos primeros, si la confianza es suficiente puedes preguntarle directamente que opina sobre el realizar alguna sesión en su casa.

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Ten cuidado de no pedir demasiado, y de no poner a nadie en una posición incómoda. Si te da la sensación de que tu amigo es un poco reacio a realizar alguna sesión en su casa, no lo obligues.

Consejo 5: Ser el mejor invitado

Cuando consigas el permiso para utilizar un lugar nunca, nunca, NUNCA permitas que algo se rompa, se estropee o no quede como estaba cuando llegaste. Si necesitas mover algo, pregúntale al dueño si está bien primero, y luego vuelve a ponerlo donde Estaba. Un buen truco para eso es realizar algunas fotos de la habitación antes de empezar el trabajo para así tener “el mapa” de como iban colocadas todas las cosas. Tienes que ser consciente de lo que está sucediendo a tu alrededor, especialmente si estás fotografiando niños (esas cosas pequeñas e impredecibles). Eres el responsable de lo que suceda, y de lo que hagan, y no creo que quieras pagar una factura enorme en reparaciones, o perder una amistad, por no tener cuidado durante la sesión.

Ten en cuenta que no solo te estás representando a ti mismo, sino a todos los fotógrafos del mundo, cuando entras a una propiedad (pública o privada) para realizar unas fotografías. Si lo conviertes en una experiencia horrible para los propietarios, lo más seguro es que ellos se muestren a partir de entonces reacios a permitir que otros trabajos vuelvan a realizar alguna sesión allí. Por favor, no seáis de esa clase de fotógrafos que arruinan a todo el que llega detrás por no tener un poco de educación y respeto mientras trabajáis. Al contrario, deja la mejor de las sensaciones para que todos los fotógrafos que vengan después sean recibidos con los brazos abiertos. Además… dejar al propietario satisfecho significa que él, sus amigos, familiares y clientes pueden convertirse en futuros clientes tuyos. Todo un motivo para realizar un trabajo impecable.